¿Quiénes Somos?

El inicio de la obra hispana/latina del Metodismo en Florida se remonta al último tercio del siglo XIX. Ha sido una historia llena de aventuras gloriosas, pero también de pruebas y períodos angustiosos.

En el año 1873 comenzó la congregación “La Trinidad” en Key West, fundada para responder a las necesidades de una población incipiente, pero necesitada, compuesta fundamentalmente por cubanos que habían llegado de la Isla por razones diversas. El Rev. J.E.A. Van Duzer y otros pastores anglos que aprendieron el idioma español a golpe y porrazo, fueron los primeros misioneros nombrados para ocuparse de dicha congregación.

En 1887 el Pastor Enrique Benito Someillán, de origen cubano, fue nombrado para pastorear la iglesia “La Trinidad”. El Rev. Someillán sería el primer hispano/latino en ser ordenado y admitido en el Metodismo de la Florida. Según datos de archivo, el Rev. Someillán, después de trabajar varios años en Key West, fue enviado a Tampa para pastorear una nueva obra en español que estaba comenzando y que se llamaba “Ybor City/Cuba Mission”. Más tarde, Someillán fue a servir en Cuba, donde es recordado como uno de los pioneros del protestantismo cubano.

En 1916 fue establecida en Key West una nueva congregación en español con el nombre de “El Salvador”. Ambas congregaciones, “La Trinidad” y “El Salvador” coexistieron en Key West hasta que en el año 1932 la primera de ellas cerró sus puertas.

A principios del Siglo XX la mayor concentración de metodistas hispanos/latinos se encontraba en el área de la Bahía de Tampa. En la sesión de la Conferencia Anual de la Iglesia Metodista Episcopal del Sur del año 1915, ya existía un Distrito llamado “Florida Latin”, con obras en las ciudades de Miami y Tampa. Este Distrito funcionó, con sus altas y bajas, hasta 1937, cuando definitivamente las congregaciones hispanas/latinas fueron asignadas a los Distritos de Miami y Tampa.

En 1932 la Iglesia Metodista Episcopal del Sur “La Trinidad”, situada en el centro de Miami, organizó lo que se llamó el “Departamento Hispano Americano”. Más tarde este Departamento se convertiría en la Iglesia Hispano Americana, conocida también como “Centro Latino”. Actualmente está localizada en el este de la ciudad de Hialeah y es la congregación hispano/latina más antigua de la Conferencia, después que “El Salvador” en Key West cerró sus puertas a finales del siglo pasado.

Después del año 1950 la obra hispana/latina en la Florida tuvo un período de estancamiento. No obstante, entre 1959 y 1961 lanzó una clarinada para responder al éxodo masivo de cubanos refugiados que llegaban al Sur de la Florida todos los días. En esos años se iniciarían obras en español en las Iglesias de Riverside, Coral Way, White Temple, Tamiami, Hialeah, Allapattah, Wesley, Tarboux y Grace, todas en el Distrito de Miami. En 1967 se comenzaría la obra en West Palm Beach, se revitalizaría la obra en Tampa y comenzaría el trabajo en Lakeland, Orlando y Zolfo Springs, esta última con una población fluctuante de migrantes mexicanos.

Para coordinar el trabajo conferencial de ministerios hispanos fue nombrado el entonces Rev. James Lloyd Knox, quien después llegaría al episcopado. Durante su período de coordinación varias congregaciones anglos abrieron sus puertas a nuevas obras en español. Cabe señalar que no se esperaba que estas nuevas obras llegaran a convertirse en cargos pastorales con sostenimiento completo. Después de algunos años de coordinación de las obras hispanas, se tomó la decisión de dejar esas congregaciones bajo la supervisión exclusiva de los Superintendentes de Distrito.

En Septiembre de 1970 comenzó la transmisión del programa radial “La Hora Metodista” (actualmente “Vida Nueva en Cristo”). Este primer esfuerzo en el terreno de las comunicaciones fue producto de la visión y el tesón del Rev. Carl D. Stewart, quien sirvió como misionero en Cuba por muchos años. La Revista/Boletín “Metohispano” comenzaría varios años después, cuando ya se había organizado el Comité de Ministerios Hispanos de la Florida.

En la Conferencia Anual de 1975 se organizó el Comité de Ministerios Hispanos de la Conferencia Anual de la Florida. El diseño para el mismo respondía a la mentalidad anglo, y por ello estaría subordinado al Área de Misiones de la Conferencia, sin autonomía ni acceso directo al Concilio Conferencial de Ministerios. Durante 25 años estuvo vigente este modelo hasta que la Conferencia Anual del año 2000 aprobó un “Plan Comprensivo” para los ministerios hispanos en la Florida. El Comité de Ministerios Hispanos dio paso entonces a la Asamblea Hispana y al Equipo Conferencial de Ministerios Hispanos. Dicho Plan Comprensivo incluía además la creación de la posición de un Coordinador/Director para los ministerios hispanos, quien sería miembro del Concilio de Ministerios de la Conferencia.

Todo esto, dicho así, a vuelo de pájaro, puede parecer muy poco. Pero nos estamos refiriendo a un período histórico que abarca desde 1873 hasta el presente. El avance ha sido cuesta arriba, pero los ministerios hispanos/latinos en la Conferencia de la Florida han ido avanzando y creciendo también en madurez y auto-determinación.

Nuevas comunidades de fe están surgiendo y surgirán en el futuro, pero todo debe ser hecho con sensatez y reflexión. Esta nueva etapa, que plantea la urgencia de nuevas comunidades de fe hispanas/latinas, cuenta con un doble incentivo: por un lado, el de nuestro Obispo Timothy Whitaker y la Conferencia Anual, para acometer esa tarea; y por el otro, el reto que nos plantea el crecimiento de la población hispan/latina procedente del Caribe y toda la América al sur del Río Grande. Sin embargo, debemos cuidarnos de excesos que sólo intenten responder a intereses o emociones. Debe existir un balance entre la pasión y el razonamiento serio y objetivo de las posibilidades, y siempre manteniéndonos fieles a la visión y el llamado de Dios.

Damos gracias a Dios por ese pasado lleno de experiencias gloriosas y dolorosas, que nos sirve de acicate para el presente y el futuro. Gracias a Dios por las vidas de líderes visionarios y consagrados, hispanos y anglos, pastores y laicos, que nos han regalado inspiradoras páginas de historia. Mencionar más nombres sería arriesgarnos al pecado de omisión. Pero no podemos olvidar que todos esos, junto a los que en el presente somos parte del colorido caleidoscopio de la obra hispana/latina en la Florida, y junto a otros que vendrán en el futuro, pertenecemos a esa “línea de esplendor sin fin” del Metodismo mundial.