La Biblia
Raquel Nodal*
Metohispano 77 | Abril-Junio 2011
La Biblia es, primero que todo, el libro de Dios. Es el medio por el cual Dios nos habla; en ella nos dice cómo creó al mundo y a la humanidad. En la Biblia encontramos su plan de redención – de qué manera nos salva. En la Biblia está la historia del pueblo que Él ha escogido, no solamente para darnos sus mandamientos, pero también un Salvador.
La Biblia nos narra la vida de este Salvador, Jesucristo; su nacimiento, sus obras y su muerte en la cruz a causa de nuestros pecados. También la Biblia nos alerta por medio de profecías de lo que habrá de ocurrir en el futuro. Pero la Biblia está escrita en una forma que podemos hallar en ella consuelo, esperanza, paz, seguridad, confianza, y fuerza espiritual; siempre que en momentos difíciles acudamos a ella. Puedo asegurar que quien lee la Biblia con regularidad, no como se lee un libro cualquiera, sino reconociendo que ella es la Palabra de Dios, y esperando con la lectura ponerse en contacto con su Padre Celestial; que podrá tener momentos difíciles, sufrimientos, y pruebas, pero que nunca llegará a estar derrotado ni destruido.
Lo más importante que encuentro en la Biblia es que nos presenta el amor infinito de Dios. En ella se nos muestra a Dios como un padre amoroso, que nos cuida, que nos ayuda, quien nos salva. No porque seamos más o menos buenos, no porque hagamos esto o lo otro; El nos ama por encima de lo que somos y por encima de lo que hagamos. Un padre con tal amor no puede fallarnos nunca. Él está siempre esperándonos cuando nos apartamos de Él; y no importa lo que hayamos hecho, cuando regresamos, siempre nos extiende sus brazos amorosos para perdonarnos. No tenemos que hacer nada, solo regresar a Él para acogernos a su Gracia divina.
Si Dios nuestro Padre ha hecho el mundo para nosotros y nos ha dado el sacrificio de su propio hijo para salvarnos, ¿Qué no hará Dios por nosotros? ¿Cómo podría sentirse infeliz un hijo de tal padre? ¡El verdadero cristiano tiene que ser una persona feliz!
Un cristiano puede que tenga que trabajar duro, puede que sufra escasez y necesidades, puede sufrir enfermedades, él y su familia puede que sufran tentaciones, pero nunca verá su horizonte cerrado; y aunque llegue a la desesperación siempre sabrá que su Dios lo lleva de la mano, que no está solo ni abandonado, que al final triunfará porque su Padre lo conduce a su verdadero hogar, a las mansiones que su hijo Jesucristo fue a preparar para nosotros en gloria eterna.
Y todas esas cosas maravillosas, todas esas buenas nuevas y esa esperanza grandiosa del cristiano, todo eso se aprende en la Biblia, la Palabra sagrada de Dios.
*Raquel Nodal, de 94 años, escribió este ensayo hace muchos años; ella es una fiel hija de Dios, que le ha servido a través de toda su vida. Es hija del fallecido pastor metodista cubano, Rev. Agustín Nodal. Raquel reside desde hace algunos años en un hogar para ancianos en la ciudad de Hialeah, Florida.